La Malagueta

Se inaugura la Malagueta. 136 años de historia. (1876-2012)

La Malagueta en 1874

Su inauguración oficial tuvo lugar el sábado 11 de junio de 1876 (Festividad de la Santísima Trinidad) anunciándose la muerte de ocho toros de Doña Dolores Monje que se anunciaban en los carteles con el apellido de su marido “Muruve“. El primer toro lidiado se llamaba “Salamanquino” estaba marcado con el numero 13 y lucía capa de pelo castaño. Los espadas actuantes fueron los sevillanos Manuel Domínguez “Desperdicio” y Antonio Carmona “El Gordito” acompañados del cordobés Rafael Molina “Lagartijo”. “Desperdicio” vistió de Violeta y Oro. “El Gordito” lucia un terno Nazareno y Oro y “Lagartijo” la gran figura de aquel momento, hizo el paseíllo vestido de Grosella y adornos del mismo color. (Carpeta 20. 5. 9. Archivo Narciso Díaz de Escovar. Fundación Unicaja).

En las efemérides de “PPT” seudónimo del escritor malagueño Aurelio Ramírez Bernal (1849-1911) sobre la inauguración se dice:

Los ocho toros recibieron setenta y cuatro varas dando diecinueve caídas a los picadores y poniendo fuera de combate a diecisiete caballos y otro mal herido. ¡Y que toro el 5º!, notabilísimo en todo, llamábase “Baratero” numero 31 hermosísimo de lámina, pelo negro lombardo, rizada melena y cara, cornicorto y corniabrochado. El verlo valía dinero. Este animal con una bravura extraordinaria partía los caballos, recargaba en la suerte hasta derribar y en 17 varas dio seis caídas a los picadores matando “ocho” buenos jacos. Lo colearon Domínguez, Lagartijo y El Gordo sin que se apurase su bravura, lo banderilleó Carmona con tres pares al cuarteo y este mismo espada lo entregó al cachetero con medio estoque en mala dirección.

El nombre de este toro se citará siempre como un ejemplar sobresaliente de la ganadería de Murube.

En la Carpeta 20.5.1 del Archivo de Narciso Diaz de Escovar de la Fundación Unicaja hay unos recortes de Prensa donde se da cuenta de una sesión de la Comisión de la Plaza de Toros de Málaga fechada el día 5 de Febrero de 1875 y firmada el acta por Francisco Lodí, con asistencia de los Sres. Orozco, Souvirón, Segalerva, Díaz Campo y Rodríguez Cano, donde entre otras consideraciones se dice:

Visto que no es posible proceder a tomar ningún acuerdo sobre la adopción de los diferentes modos propuestos para la continuación de las obras; teniendo en consideración que el Arquitecto Don Joaquín de Rucoba se encuentra enfermo y sin poder dar cumplimiento a la orden que recibió en la sesión anterior y no pudiéndose esperar su restablecimiento, la Comisión acuerda dirigir atento oficio al Sr. Presidente de la Excma. Diputación para que ordene al Arquitecto de la Provincia que recogiendo los antecedentes que obran en poder del Municipal, proceda inmediatamente a terminar las obras con arreglo al Plan.

La Malagueta en 1890

La financiación de la nueva plaza se acometía a un cincuenta por ciento entre el Excmo. Ayuntamiento de Málaga y la Excma. Diputación Provincial. Más adelante al acumular el ente local débitos importantes con el organismo provincial se pensó una solución para equilibrar sus presupuestos y la forma de salvar el descubierto que tenía el Ayuntamiento con Diputación fue cederle la propiedad de la plaza de toros construida en terrenos de la Malagueta. Esto se acordó en la Sesión Plenaria Municipal del día 20 de Diciembre del año 1877. (Manuel Muñoz Martín. Revista Jábega nº 50 Pag. 165.)

La escritura de cesión por parte del Ayuntamiento a Diputación, sobre los derechos de la Malagueta, se otorgó ante el Notario Don Juan Barrosos Ledesma el día 12 de abril del año 1932 –55 años después de su acuerdo-. Destruido el Archivo del Registro y desaparecido el asiento correspondiente de la Plaza de Toros, la Diputación inició un expediente de dominio que se resolvió favorablemente mediante auto de fecha 11 de marzo de 1942. (Archivo Federico Muñoz. Sala Andalucía, Biblioteca Cánovas del Castillo)

Terna que hacía el primer paseillo en La Malagueta

Manuel Domínguez Campos “Desperdicio”

Nace en Gélvez (Sevilla) el día 27 de febrero 1816. Perteneció a la escuela taurina de Pedro Romero que resaltó la destreza y exquisitez de este alumno, que al verlo matar muy guapamente un “becerro” de veinte arrobas largas, dijo “este muchacho no tiene “desperdicio”, de donde viene su apodo. Otros dicen que vino a raíz de la cornada que le infirió el toro “Barrabás” de Concha y Sierra que le vació el ojo derecho que le quedó colgando, y al tiempo que se lo desprendía dijo…”Esto ya no sirve para nada; es un “desperdicio”. Esto ocurría en la plaza de toros del Puerto de Santa María (Cádiz) el 1 de junio de 1857 alternando con el sevillano Antonio Sánchez “El Tato. Destacó sobre todo su valor para recibir a los toros que impresionaban a los públicos. Fue el inventor del “farol” de rodillas con el capote y el toreo -también de rodillas- con la muleta. “Desperdicio” ejecutó sus mas famosas hazañas después de quedar tuerto. Trazaba en muchas ocasiones un circulo con la punta del estoque y sin salir de el, mataba toros en la suerte de reibir dándoles las tablas y cubriéndole con su cuerpo la salida de la res hacia su querencia. Después de su alternativa en 1836 en Zafra (Badajoz) embarcó para Hispanoamérica y por allí estuvo cerca de veinte años en constantes aventuras. Fue un torero que no logró encajar en Madrid donde confirmó su alternativa el día 10 de octubre de 1853 con el toro “Balleno” del ganadero Vicente Martínez. De padrino actuó “El Salamanquino” y lo testificaron Cayetano Sanz y Manuel Díaz Lavi“. En su modesta casa de la calle de Celinde y con 70 años cumplidos fallece en Sevilla el día 6 de abril de 1886. Manuel Dominguez “Desperdicio” y quiso aferrarse a su toreo bronco, anterior a su propia época, cuyas ideas eran ocho reglas hechas, casi a propósito, más para un legionario que para un torero. Fueron publicadas en todas las revistas taurinas el año 1857.

Antonio Carmona Luque “El Gordito”

Nació en Sevilla el día 19 de abril de 1838 en una panadería del torero Barrio de San Bernardo. Hermanos de los “Panaderos” que se incorpora a la cuadrilla de su hermano José y se presenta como novillero en Madrid en el año 1857. Al estar un largo tiempo en Lisboa (Portugal) aprende los quiebros a cuerpo limpio que ejecutaban los toreros portugueses y asimilándolos los puso en práctica por primera vez en Sevilla logrando un gran éxito y un alboroto al realizar esta suerte. Dicen que “Pepete” al verlo exclamó;”Esto ya no es torear, sino hacer títeres con los toros.” Su popularidad fue extraordinaria y le salieron contratos en todas las plazas, se anunciaba en los carteles con las letras más grandes que sus compañeros, cobraba más dinero e imponía en los contratos a sus hermanos “Los Panaderos“.

Tomó la alternativa en Córdoba el día 8 de junio de 1862 de manos de su hermano José Carmona “Panadero” confirmándola en Madrid el 5 de abril de 1863 con el toro de nombre “Corzo” de Doña Gala Ortiz. “Cuchares” fue su padrino y el testigo Antonio Sánchez “El Tato”. El 19 de Julio de 1876 en Valencia al escaparse un toro de Antonio Hernández de nombre “Vinatero” al ser desembarcado para lidiarse en la feria valenciana, el “Gordito” que se encontraba presente, logró con su “jaquet” y un bastoncillo que llevaba, aguantar y torear al toro que había herido grave a un “guarda-agujas“, hasta que llegaron los mansos y lo llevaron a los corrales de la plaza. Recibió por esta hazaña la Cruz de Beneficencia.

Puede decirse que el “Gordito” toreó al toro entre los raíles del tren. Fue un coloso del toreo y figura en la historia de la tauromaquia como el inventor de las “banderillas al quiebro“. Murió en Sevilla el día 30 de agosto del año 1920.

Rafael Molina Sánchez “Lagartijo”

Nace en Córdoba el día 27 de noviembre de 1841. Su padre fue banderillero y se anunciaba como el “Niño de Dios“. Se vistió de luces por primera vez el 8 de septiembre del año 1851 en Córdoba en una corrida mixta donde mata dos becerros. Los años siguientes continúa en el menester de banderillero. En el año 1861 tras su destacada actuación en una corrida, entra a formar parte de la gente de “Pepete“. Actuó con éxito de sobresaliente en Madrid durante los meses de mayo y junio del año 1862. Recibió la alternativa en Úbeda (Jaén) el día 29 de septiembre de 1865 de manos de Antonio Carmona “El Gordito” con toros de la Marquesa viuda de Ontiveros. Confirmó su doctorado el 15 de octubre del mismo año con el toro “Barrigón” de Doña Gala Ortiz cedido por Cayetano Sanz. Compitió con las figuras de su época, tales como Antonio Sánchez “El Tato”, “El Gordito“, “Cuchares” y también con “Frascuelo” en una auténtica rivalidad. Más adelante compitió con el famoso “Guerrita“.

Se retira en Madrid el día del Corpus de 1893 y cual no sería el interés del público que tuvieron que adelantar la procesión religiosa para poderlo ver. Retirado en su Córdoba natal fue proclamado “Califa del Toreo” o como se le reconoce en “El Cossio” que dice; “con Lagartijo empieza a hablarse de Arte en los toros…” recordándosele como uno de los espadas más grande y honrado del toreo. Murió en su ciudad natal el día 1 de agosto de 1900.

Reproducimos la crónica de la corrida de inauguración publicada en el “Avisador Malagueño” del día 13 de Junio del año 1876 facilitada por la Directora del Museo de Artes Populares Doña Trinidad García-Herrera, extraída del Archivo de Narciso Díaz de Escovar de la Fundación Unicaja.

Contra lo que esperábamos, no era el lleno tan exagerado cual se supuso lo habría, pues no solo los tendidos presentaban algunos claros en la parte de sol, sino que todos los palcos de esta parte, defendidos de los rayos solares por una marquesina corrida, estaban completamente vacíos, encerrando la plaza, según personas acostumbradas a apreciar la cantidad de las muchedumbres, sobre nueve a diez mil almas, cabiendo como es sabido, mas de doce mil. El aspecto que ofrecían los tendidos y palcos era por demás vistoso y animado. En los primeros, movíanse como millares de grandes mariposas sobre un campo de flores, los grandes y pequeños abanicos de múltiples colores de que ni un solo espectador iba desprovisto y en los segundos lucían sus encantos nuestras bellísimas paisanas y algunas no menos bellas forasteras, envueltas en nubes de encajes blancos, y de flores no tan blancos ni tan brillantes como el cutis de algunas y en los ojos de otras, animados por la alegría y la satisfacción de encontrarse a si misma tan hermosas. Muchos y muy prolongados aplausos acompañados de aclamaciones se dieron al ex alcalde D. Liborio García por ser al que Málaga debe la plaza que hoy posee, pensamiento que él hubiera realizado antes, pero que al fin y al cabo ve cumplido. También fue saludado el Sr. Dávila que tiene mucha parte en la realización de la idea. A las tres y media y dada la señal, apareció la cuadrilla lujosamente ataviada, así como los alguacilillos que hicieron el despejo, perfectamente vestidos á la antigua, y montando airosos potros. Repartidos caballos y peones dio comienzo la lidia con el primer toro, llamado Salamanquino, negro mohíno de buen trapío y de no pocos pies, que arremetió de buenas a primera a Calderón que en cambio le largó su correspondiente puyazo, pasando a mano de sus compañeros que también lo saludaron no sin medir el suelo con las costillas, y vengándose el toro con tres arenques que despachó al otro barrio. Dada la señal de banderillas, salieron Rico y Valentín, y cuarteando puso el primero dos pares y el segundo un par siendo aplaudidos, y a renglón seguido la trompeta anunció que llegaba la hora de la muerte. Armado Domínguez, que vestía de morado y oro, de los trastos y después del brindis a la presidencia, se fue derecho al toro que había cobrado cariño a las querencias naturales y comenzó una briega que hasta allí. Hubo pases naturales, los hubo cambiados, y de telón y por último, después de haber intentado recibir a Salamanquino dos veces, de tres pinchazos, el puntillero concluyó la función por fortuna de todos.

No quería Capachita, el segundo de la corrida, salir del chiquero; pero cuando se presentó hizo conocer con una colada, que dio a un picador, que no eran buenas sus intenciones. Doce varas tomó este toro, despachando dos caballos, y poniendo en grave riesgo a Calderón que pudo escapar, gracias a un oportuno quite de Lagartijo, que a decir verdad, trabajó el domingo hasta dejárselo de sobra. “Pescadero” y “Regaterín” cogieron los palos y pusieron al bicho tres pares cuarteando (el cuarteo hizo el gasto). “El Gordito” que vestía de morado y oro después de un par de docenas de pases de todos colores y tamaños, dio al animal una estocada baja, rematándolo de un volapié.

Loumo, tercero de la corrida, como el anterior, negro y de muchas libras salió al redondel a probar fortuna recibiendo de los de a caballo una buena tanda de puyazos y echando él a tierra á sus enemigos, que perdieron tres pellejos en la refriega. El Gallito y Juan Molína le adornaron el morrillo con cuatro pares, tres de ellos al cuarteo, y Rafael que vestía de encarnado y oro después del brindis, se fue al cornúpeta pasándolo varias veces, y dándole un pinchazo en hueso bien señalado, un volapié y un magnífico descabello, que le valió aplausos, sombreros y cigarros.

Negro, bien armado y de libras era el cuarto, por nombre Harinoso. La gente de á caballo la tomó por su cuenta y le desgarró la piel con las garrochas, vengándose en dos papeles que hizo pedazos y en un ginete que fue a la enfermería, aunque no de gravedad, pues á poco volvió. Domínguez estuvo con el capote muy bien en las navarras, y El Pollo Malagueño muy mal, rematadamente mal en las banderillas, dando varias salidas falsas y poniendo un par al cuarteo a última hora. Otro muchacho, Rico, puso al animal par y medio, y enseguida el Seño Manuel emprendió una briega mayúscula con el bicho; intentó descabellarlo y no sabemos como ni porqué se echó el pobre Harinoso en tierra, aunque nos pareció que de una estocada corta. Baratero cobró el barato y muy bien. Su primera hazaña fue arremeter a la gente de a caballo, la cual entregó cinco espátulas en la plaza, y en una de las arremetidas un picador estuvo a riesgo de que Baratero hiciera con él una de pópulo bárbaro. Por fortuna Lagartijo y un mozo de la plaza, que a palos la emprendió con el toro, salvaron al ginete que en grave riesgo estuvo.

El Gordo intentó poner banderillas sentado, pero Baratero se negaba a la suerte, dirigiéndose siempre al diestro con paso tardo, lo cual visto por aquel, le colgó tres pares al cuarteo muy bien, vengándose el toro con la silla que sirvió al Gordito para intentar la suerte de banderillas. Con los trastos del entierro, Antonio brindó el toro al Sr. Dávila (aunque nos han asegurado fue a los Sres. Dávila, Alonso y García) y después de la briega dio al toro una estocada buena y lo descabelló al segundo intento, recibiendo una sortija de las personas a quienes le había brindado. El sesto, negro como sus hermanos, era Almendrito. Este mozo recibió varios puyazos de los picadores, a uno de los cuales quiso coger y no lo consiguió gracias a Lagartijo, contentándose con mandar dos caballos al otro mundo. Lagartijo y su hermano Juan parearon a Almendrito siendo muy aplaudido el primero, quien armado de la flámula y el estoque se fue al toro y lo despachó de una media estocada en su sitio, un volapié y un descabello con la puntilla.

El diestro fue saludado con aplausos por todos los espectadores, cayendo al redondel sombreros y cigarros. A este toro pidió el público que le pusieran banderillas de fuego, no sabemos porqué, pues aunque no muy bravo tampoco se negaba a la lidia.

Séptimo: “Ciqueño” número 71. Domínguez lo capeó con seis verónicas y un “farol” escuchando el veterano espada una gran ovación. Aguantó el toro once varas, produjo cuatro caídas y dejó un penco para el arrastre. “El Pollo” y Valentín lo adornaron con tres pares y medio y “Desperdicio” empleó en su faena tres pases naturales, otros con la derecha y dos por alto. Con el pincho recetó una estocada corta, un pinchazo, y de una estocada caída y atravesada finiquitó a la res. El octavo era “Pestañoso” número 32. “Gordito” jugó el capote, dándole dos verónicas y un farol, recibiendo el murubeño cuatro varas por tres caídas y un jaco muerto. “Regaterín” e Hipólito Sánchez lo banderillearon y “Gordito” con un pase natural, dos con la derecha, dos cambiados y seis por alto, le largó un pinchazo que dio en hueso. De un golletazo dio fin al toro y a la corrida de inauguración. El público quedó satisfecho en parte y en parte disgustado, pues si bien el toro quinto fue notabilísimo, los otros no correspondieron a su divisa. Murieron en total 16 caballos y las reses lucieron preciosas moñas, regaladas por distinguidas señoritas malagueñas. Tanto ésta corrida como las otras del estreno fueron presididas por el Gobernador Civil don Antonio de Candalija. De los ocho toros que se corrieron, tres mató el veterano “Desperdicio“, otros tres “El Gordito” y dos el cordobés “Lagartijo“.

Terminaba “El Avisador” su extensa crónica de la corrida de la siguiente forma

Lagartijo al pelo: ha sentado su reputación muy bien. Los picadores regular; el servicio de la plaza escede a todo encomio; la dirección buena nada mas. La presidencia ha estado tan acertada como se podía pedir. Ha llamado la atención la serenidad y acierto de los mozos de plaza, que se hallaban en todas partes que era necesaria su presencia. No tenemos palabras con que encomiar la mesura, el orden, la sensatez de nuestro pueblo en esta corrida, y nos damos el parabién si en algo han podido contribuir a que así se ofreciese a los ojos de los forasteros nuestras leales escitaciones. Un pueblo que de tal manera se conduce en el sitio en que de mas libertad disfruta, y cuando guarda en su historia recuerdos que hoy procura borrar con su cordura, demuestra que está educado por la experiencia y que no en valde ha pasado para él el tiempo. Los dichos groseros, las manifestaciones agresivas y tumultuosas, han desaparecido de nuestra plaza: loor a nuestro sensato pueblo que así comprende los deberes y la actitud que debe guardar uno que se precia de culto y digno. La salida de la plaza se efectuó con el mismo orden que la entrada, y gracias a las buenas disposiciones dictadas por la Autoridad, no hubo que lamentar el menor desagradable incidente, no obstante la inmensa aglomeración producida por la gente que salía de los toros, y la que acudió al paseo del muelle a verla salir .Veremos si somos tan afortunados al describir la corrida que debió tener lugar ayer. Suponíamos y suponíamos mal, que se regaría el piso de la Cortina del Muelle, para la hora de los toros. Ni una gota de agua cayó sobre aquel sediento suelo hasta que todo el mundo estuvo dentro de la plaza oportunidad que no agradecerán seguramente al Municipio las personas que transitaron por aquellos sitios a pié o en coche, y que llegaron a la plaza blancos de polvo. Pero lo había advertido la prensa, y era preciso hacer lo contrario. Ayer sucedió lo mismo, y sucederá todas las tardes de toros que es lo peor

PLAZA DE TOROS DE MALAGA. INAUGURACIÓN

La empresa que tiene a su cargo dicho edificio, ha decidido inaugurarlo con cuatro magníficas corridas de toros, que complazcan en un todo al inteligente público de Málaga, privado hace muchos años de tan deseado espectáculo, para lo cual no ha perdonado gastos de ninguna especie ni sacrificio alguno, pues ha tenido que vencer multitud de inconvenientes y obstáculos insuperables, para poder presentar toros de las más acreditadas ganaderías y los diestros que gozan de más reputación, como son los célebres y nunca bien ponderados

Manuel Dominguez (Desperdicio) de Sevilla.

Antonio Carmona (El Gordito) de Sevilla.

Manuel Fuentes (Bocanegra) de Córdoba.

Rafael Molina (Lagartijo) de Córdoba.

Por lo que contando con el superior permiso del Excmo. Sr. Gobernador Civil de esta Provincia, ha dispuesto el estreno de nuestra hermosa Plaza en la forma siguiente: SE VERIFICARAN EN LAS TARDES DE LOS DIAS 11, 12, 15 y 18 DE JUNIO DE 1876 CUATRO MAGNIFICAS VISTAS DE TOROS DE MUERTE.

Mandará y Presidirá la Autoridad competente

La Malagueta en 1905

Este curioso encabezamiento figuraba en el cartel de inauguración de la Malagueta, donde se anunciaban la lidia y muerte de ocho toros de Murube el día 11 de Junio para los espadas “Desperdicio“, “El Gordito” y “Lagartijo“.

El día 12 en la misma forma anterior, se anunciaba la muerte de ocho toros de la ganadería de Anastasio Martín para “El Gordito“, “Bocanegra“, y “Lagartijo“.

Para el día 15 se jugarían seis toros de Joaquin Pérez de la Concha para los toreros “Desperdicio“, “El Gordito” y “Bocanegra“.

Por último el día 18 se correrían seis toros, tres del Marques de Saltillo, en competencia con otros tres de Rafael Laffite Castro que matarían alternando “El Gordito” y “Bocanegra” con sus respectivas cuadrillas. También aclaramos que el día 18 se lidiaron solamente reses de Laffite y un toro “cunero” adquirido a D. Casiano Hernández que se lidió en séptimo y último lugar que fue estoqueado por Vicente Méndez “El Pescadero” banderillero de la cuadrilla del “Gordito” que cobró 500 reales.

De las cuatro corridas de inauguración, sólo se llenó la plaza en la tercera a pesar que la empresa Capulino, regaló entradas por un importe de 17.390 reales, incluyendo en ésta cantidad el valor de dos palcos que se reservó el empresario para su familia.

En un recorte de la prensa de entonces se decía del estreno de la Plaza de Toros; “Dimos ayer una nota taurina histórica recordando la fecha de la inauguración de la Plaza de Toros de Málaga en el día 11 de Junio de 1876, citando así el aniversario y los 31 años que lleva de servicio el hermoso circo entonces y tan descuidado hoy que no parece sino que aquella finca no tiene poseedor conocido. Hoy viene á ampliar la nota los detalles siguientes, curiosos por demás y que prueban con la elocuencia de los números como sobre el pobre Capulino (Q.G.S.G.) cayeron los buitres destrozando un negocio que en otras manos hubiese sido una gran utilidad, y en las suyas, como industrial novicio, resultó casi un desastre. Era Lázaro Capulino de Málaga y era menester reventarlo a fuerza de desprecios e insultos, amén de sacarle el dinero. El abono para las cuatro corridas y la venta de entradas y localidades arrojó un total de reales 617.225. Juan García Modine (Gilito) dio por las carnes de 29 toros 29.000. – Total de los ingresos 646.225.

Los gastos enormes, inconcebibles, las “primadas” que pagó llegaron al delirio, se le multó con 9.000 reales, pagó a los veterinarios un reconocimiento de toros y caballos que hay que reírse “de la flor de la canela” y en suma entre unos y otros hicieron llegar los gastos de las 4 corridas a la espantosa suma de 484.904 reales con 76 céntimos. “No se cayó la Plaza como algunos tímidos temieron creyendo que el Arquitecto Sr. Rucoba podía haberse equivocado en la solidez del “circo”; no pasó nada y la tarde se deslizó con gran alegría, puesto que el lleno se hizo en general. La única nota extraordinaria fue que la Empresa, por punto de economía, hiciera que la Banda Municipal se situara al Sol en el graderío sobre los toriles, con lo cual salieron asados los pobres músicos.

Todo el servicio de plaza, incluso la colocación de la manga para los encierros salió por un ojo del cutis, resultando al liquidar la cuenta, que tanto trasiego, tanto berrinche, tanto ir y venir de unos a otros para pacificar los ánimos en soberbecidor (sic) los productos de cuatro funciones ¡¡¡cuatro!!! ascendieron a la insignificante suma de 161.321 reales con 76 céntimos. El arrendamiento de plaza era 80.400 reales por 4 años. El negocio estaba en sacar no solo el arrendamiento en las cuatro corridas, sino liquidar un beneficio, lo menos de 200.000 reales .A aquella tirantez con el primer empresario ha sucedido una amabilidad, una condescendencia que es para verla.

El público lo admite todo, aquí se hace lo que se quiere y aquellos toros y aquellos toreros no volverán. Entonces costó ver 8 toros y 3 espadas 18 reales en sombra y 12 en Sol. La tercera corrida con 3 espadas 14 y 8 y la cuarta con dos matadores 12 y 6, sin más timbres ni música celestial. Dichoso tiempo el pasado. Entonces se cerraban las puertas de la plaza y las autoridades tomaban mil precauciones policiacas y militares, porque un toro no quería caballos.

Hoy el público degenerado lo toma todo a “chufla“- ¡Como degeneran las castas! Por las dos tardes que actuaron cada torero cobraron; “Desperdicio” 26.000 reales (39.07 euros), “El Gordito” 55.000 reales (82.64 euros), “Lagartijo” y “Bocanegra” 33.000 reales (49.58 euros) Las cuatro corridas las presidió el Gobernador Civil D. Antonio de Candalija.La entrada de Sombra costaba 18 RS (reales de vellón) y las del Sol a 12 RS.  (Archivo N. Díaz de Escovar. Carpeta 20.5.9).











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